Labores de conservación en Meet Málaga Espacio Expositivo Tabacalera
En la exposición ‘El Arte de la Pintura. Confluencias en tiempo de los Austrias en la colección de Alejandro Sanz Peinado’
Dentro de nuestras labores de conservación elaboramos Informes de Conservación digitales que incluyen sus mapas de daños correspondientes:

En las obras pictóricas del siglo XVI, el cosido de lienzos se realizaba principalmente para unir varios fragmentos de tela y formar un soporte de mayor tamaño para la pintura, especialmente cuando la obra era demasiado grande para realizarse sobre un solo lienzo. Las telas se unían mediante costuras antes de aplicar la preparación y la pintura, procurando que la unión quedara plana y no afectara a la superficie de la obra. Pero con el paso del tiempo, las costuras de un lienzo pueden llegar a hacerse visibles en la superficie pictórica, como vemos en este caso.
Sistema de apoyo mediante cuña para un tapiz de gran formato

Debido a las grandes dimensiones del tapiz, de aproximadamente 10 metros de longitud, se plantea la colocación de una cuña o elemento de apoyo en la parte inferior con el objetivo de reducir la tensión producida por el peso de la pieza.
Este sistema permite que una parte del peso del tapiz repose sobre el apoyo, evitando que toda la carga quede suspendida exclusivamente del sistema de sujeción superior. De este modo, se disminuye la tensión ejercida sobre los puntos de fijación y sobre la propia estructura textil, favoreciendo una distribución más uniforme del peso.
Sistema de barrotado siglo XVI
En esta exposición nos hemos encontrado con numerosas obras que cuentan con el sistema de barrotado sobre el reverso de tablas, a modo de bastidores.

Durante el siglo XVI, la pintura sobre tabla fue una de las técnicas más utilizadas en el arte europeo, especialmente en retablos y obras religiosas. Para garantizar la estabilidad y conservación de estas pinturas, los artistas y artesanos empleaban distintos sistemas de construcción de los soportes de madera. Entre ellos destaca el barrotado, un sistema destinado a reforzar las tablas y limitar sus movimientos naturales.
El barrotado consistía en colocar listones o barrotes de madera en la parte posterior de las tablas, normalmente dispuestos de forma transversal respecto a la dirección de la veta. Estos elementos ayudaban a mantener unidas las diferentes piezas que componían el soporte y a reducir las deformaciones producidas por los cambios de humedad y temperatura.
Sin embargo ese sistema que parecía que les funcionaba en el Barroco, era excesivamente rígido y nos encontramos con grietas tanto en el soporte como en las capas de preparación y pintura. Hoy en día suele retirarse para sustituirlo por otro que no genere tensiones y permita los movimientos naturales de la madera.


