El arte nos ofrece una forma diferente de acercarnos a nuestras emociones.
Sesiones de inteligencia emocional para el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Málaga en el Museo Revello de Toro.
Hemos creado un espacio de encuentro y experimentación en el que la escritura, las artes plásticas y la expresión corporal se convierten en herramientas para conocernos, expresarnos y compartir.
A través de diferentes propuestas hemos podido poner palabras a emociones, recuerdos, pensamientos y experiencias. Y en una de las sesiones dimos un paso más allá, dejamos que fuera el cuerpo quien tomara la palabra a través de una experiencia de la danza primal conducida por Jose Villoslada Ekai.
La danza primal nos invitó a conectar con el movimiento de una manera espontánea y libre, dejando a un lado la exigencia de hacerlo “bien”. No se trataba de aprender una coreografía, sino de escuchar el cuerpo, reconocer nuestras sensaciones y permitirnos expresar a través del movimiento.
Fue una experiencia para liberar, sentir y conectar. Para descubrir que también podemos transformar una emoción en gesto, ritmo y energía.
Estas sesiones nos recuerdan que la inteligencia emocional no solo se trabaja desde la reflexión. También se construye desde la experiencia, desde el cuerpo y desde la acción.
Un museo debe ser mucho más que un lugar donde conservar y contemplar obras. Puede convertirse en un espacio de encuentro, participación y experimentación, capaz de generar nuevas experiencias y dar respuesta a las necesidades de la sociedad.
Cuando abrimos el museo a los proyectos sociales, las obras se convierten en puntos de partida para conversar, crear, sentir y reflexionar.
El arte abre espacios de libertad. Nos permite mirar hacia dentro, compartir sin juicios y descubrir recursos que ya forman parte de nosotras. Y cuando esas herramientas se ponen al servicio de la igualdad, se convierten también en una forma de crecimiento personal y colectivo.
Porque sentir, expresarnos y escucharnos es una manera de cuidarnos.


